PROCESO

El término “chapa” se refiere a una fina hoja de madera, de un espesor uniforme que se obtiene tanto por desenrollo de los troncos como por corte a la plana o a la media vuelta de los bloques en los que se divide el tronco para su mecanización.

En Chapas y Maderas Alvarez la chapa se obtiene por desenrollo.

Una vez recibidas las trozas se procede al saneado de los principales defectos de la pieza.

A continuación las trozas inician el proceso de desenrollo propiamente dicho.
Cargamos el tronco en el torno de desenrollo sujetándola por ambos lados para realizar un óptimo corte y hacer su aprovechamiento.
Ajustamos los principales parámetros del equipo para el corte, como la velocidad, la distancia entre cuchillas y la barra de presión, ángulo de ataque de la cuchilla, estos ajustes determinan el ancho de la chapa y su espesor.

La chapa se obtiene haciendo girar la troza frente a una cuchilla que produce una lámina continuada de madera.
El tronco se desenrolla, hasta que el mismo alcanza un diámetro de 12-17 cm, denominándose «curro» a este subproducto.

Seguidamente la chapa pasa a la cizalla, que dimensiona la longitud de la lámina de madera de eucalipto, que previamente salió del torno de desenrollo.
A continuación las chapas se clasifican y seleccionan según las calidades y una vez finalizado el proceso se procederá a su transporte y entrega al cliente, que continuará con el proceso de elaboración de la chapa, empezando por el secado.

El secado de la chapa se realiza en un túnel con aire caliente y seco que circula a contracorriente del sentido del avance de las chapas, normalmente con temperatura entre 120-170º, en función del espesor, contenido de humedad de las chapas, etc.
Mientras recorren el túnel van perdiendo gradualmente su contenido de humedad. Al final del túnel se controla la humedad, al mismo tiempo que son acondicionadas en una cámara en la que se enfrían progresivamente, se someten a una ligera presión para evitar deformaciones y ondulaciones por cambios bruscos de temperatura.